Por Bernardo Andrade Tapia, En: revista Observatorio Fronterizo. No. 23, Cámara de Comercio de Ipiales, diciembre de 2007. Foto: ciudad de Ipiales, Colombia,
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Hace dos décadas hemos publicado en medios escritos y radiales, cómo soñamos la ciudad del futuro. Los diversos conflictos del mundo, el vaivén de las economías, la explosión demográfica, el calentamiento global de la tierra; las ideologías, la posmodernidad; la reestructuración del Estado: en administración, educación, vivienda, salud, empleo, servicios; las relaciones fronterizas, etc.; influyen para que el individuo cambie su forma de existir “o de sobrevivir”, en especial de los habitantes de la región sur de Colombia.
La situación económica de los países, la pugna de poder y dominio de los mercados internacionales, la arrogancia reformista de gobiernos, influyen en los Estados tercermundistas; de allí que en nuestro sistema, “habrán ricos que atesoran beneficios, poder y dinero, y pobres que trabajan para mantener los caprichos y burocracia, de quienes lo tienen todo, sin importarles el hambre y la miseria de quienes los rodean; además de la cantidad de impuestos y de imposiciones foráneas que se paga, con el sacrificio de quienes dejan de cubrir sus más elementales necesidades”.
A esto debe agregarse, la falsa concepción de democracia extendido en todo el país, hacernos creer que con el voto se ejerce gobierno; eso es falso, porque el círculo político está proyectado para que los caciques politiqueros hereden a sus hijos o amigos más cercanos el círculo su mandato, su poder, su pensamiento; entonces líderes del pueblo por más que se preparen nunca llegarán a gobernar, porque la Constitución y sus reformas las hacen los congresistas y su séquito para perpetuarse en el poder, así sea con nepotismo o dinastía.
A pesar de lo anterior, los latinoamericanos y en especial los ipialeños, podemos soñar en que nuestras generaciones futuras, alimenten la esperanza de un mañana mejor. Ipiales y la ex provincia de Obando, es una región con grandes posibilidades de desarrollo: por sus recursos naturales, su vocación agrícola, ganadera, minera, forestal, turística y comercial, casi todos inexplotados; la persistencia en el trabajo y empuje de sus pobladores, alimentan el espíritu y nos impulsan a superar dificultades con tesón y constancia.
Por lo anterior se hace necesario plantearles a quienes nos gobiernan, para que busquen la equidad, la justicia, la paz, la convivencia ciudadana, el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente, el trabajo, vivienda, educación y salud para todos sin discriminación alguna. Por ello deben surgir movimientos organizados desde la base misma de la sociedad, para que su voz sea escuchada, así sea el más humilde labriego o las tesis de los más connotados pensadores, los líderes de la libertad y del cumplimiento de los derechos fundamentales, inscritos en la Constitución del 91.
Visualizar la ciudad y la región, no es de expertos o con grandes capacidades, requiere del sentido común, y un alto sentido cívico y de pertenencia. Ipiales, ha mejorado en su presentación, aunque se vean deteriorados su infraestructura y el mismo gobierno (por el gasto de grandes presupuestos del Municipio y sacrificio de sus ciudadanos, con el aporte de sus impuestos); pero se requiere trabajar más en la convivencia y seguridad ciudadanas, la movilidad de sus pobladores para el libre ejercicio de sus actividades, sus iniciativas y desarrollo del trabajo y bienestar de sus hogares. Estructurar, innovar y desarrollar programas en educación, salud, cultura, recreación, deportes, ecología; para lo cual se deben crear las dependencias que ejecuten una excelente labor, y sobre todo vigilar sus actuaciones.
Particularmente, el problema de la economía local y regional, es muy delicado, por ser Ipiales y la provincia de Obando, una zona fronteriza. Este vaivén de la economía, la regulación catastrófica de personas, bienes y servicios, el cumplimiento de tratados y convenios “al capricho de los gendarmes y temperamento cotidiano”, incide en el desarrollo de las actividades económicas de sus pobladores, y de quienes se dedican al comercio binacional. Para ello las Alcaldías, Cámaras de Comercio y Turismo, Consulados y líderes de Ipiales y Tulcán, debemos procurar el cumplimiento de reglas claras y de la Ley de Fronteras. Bienvenidos entonces los foros, asambleas, seminarios, comisiones, mesas de trabajo, sugerencias, o como se llame; pero que se han tergiversado con discursos, alabanzas condecoraciones recíprocas, almuerzos y despedidas, a costa del erario público, e incumplimiento de lo pactado.
En lo referente a Ipiales, vemos una ciudad en franco progreso, ciudad alargada y en crecimiento dinámico; poco falta para “unir” zonas de San Luis, Saguarán, Las Cruces, Rumichaca, el Placer, Puente Nuevo y Puente Viejo; entonces, de manera urgente se debe reestructurar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para lograr la expansión de la ciudad hacia el norte y occidente, en las planadas de Las Animas, Tusandala, Los Marcos y Puenes; para ello es viable la construcción de la perimetral del norte desde Los Chilcos a San Luis bordeando el humedal del Puente del Negrito, y constituirlo en corredor ecológico. La construcción y ampliación de autopistas y anillos viales como eje de desarrollo para la movilidad (en corto tiempo la carrera 6 será peatonal, al menos los fines de semana), y evitar el ruido y la contaminación visual y auditiva que afecta la salud de los ipialeños. También, trasladar el grupo militar Cabal, para que funcione aquí un centro cultural amplio, como área recreativa, con abundante arborización, para convertir el lugar en pulmón de la ciudad.
Construcción de escenarios culturales, sala de convenciones, teatro, sala de informática (gratuitas), adyacente a canchas deportivas, amplísimo eco parque, bibliotecas, restaurante para el sano esparcimiento de sus habitantes de la gran urbe que se nos avecina. Constituir el Charco (con su pueblito pasto, no ipial), Los Chilcos, San Luis, como centros gastronómicos, hotelería y artesanal. Implementar la ciudadela universitaria; y de un complejo educativo, para 10 mil estudiantes con carreras técnicas y tecnológicas acorde a la región. Construcción de grandes mercados en Puenes y en La Floresta (este último ya se realizó con inversión de suma astronómica: 22 mil millones, con lo cual el Municipio quedó endeudado) para que la plaza de Los Mártires, se conviertan en parques recreativos. Terminación del Centro Comercial Popular, antigua Galería Central, paralizada hace 4 años; ye l Hospital de Segundo Nivel en el barrio El Centro, otro elefante blanco; construcción del Centro Internacional de Negocios (terminal de carga), y ensanchamiento del aeropuerto San Luis, con servicio de carga internacional, que ya se hizo y que funcionará a partir de octubre de 2015. Ampliación del puente de Rumichaca y construcción de otro similar, y la apertura vial las 24 horas, obra que ya fue entregada en el 2014.
Transformemos la ciudad, en especial ese ambiente desordenado y desagradable con dejo de pueblo (parque La Pola), en un ambiente acogedor; la carrera 6 peatonal y arborizada, al igual que la vía a Puenes; reconstrucción de andenes, algunos con abismal peligro; organizar museos: arqueológico, histórico, del carnaval, de fotografía; un jardín botánico, vivarium, etc. Construir el teleférico en Las Lajas, obra que ya se hizo un ensayo de funcionamiento, y otro del desde el mirador de la salida a Rumichaca a la vereda Santafé, para admirar el cañón del río Guáytara y sus paisajes. Recuperar la memoria histórica, las tradiciones y leyendas de nuestros antepasados. Preservar nuestro patrimonio arquitectónico: casas y templos antiguos; el Santuario de Las Lajas, como maravilla de Colombia, y el Carnaval de Ipiales y la Provincia, hoy Carnaval Multicolor de la Frontera como patrimonio cultural de la nación.
Ipiales, ciudad en crecimiento económico y urbanístico, debe recuperar su franca rebeldía ante los acontecimientos dolorosos que le suceden en el 2015, tal vez por la dormida rebeldía de su otrora dirigencia y liderazgo; ya no les importa sino satisfacer sus apetitos de poder y alagar a sus amigos de círculo político; el modelo nacional nos embriaga y lo repetimos a cabalidad.
Así encontramos la población casi sin gobierno, con calles abarrotadas de vehículos y desechas con tremendos huecos, trancones por doquier, andenes sin respeto al espacio público, sin lugares para el sano esparcimiento ni recreación; construcciones a gusto de los usuarios, y sucias, sin pintura renovada; casonas históricas abandonadas y derruidas; sin vías para los peatones, y con desechos que botan los visitantes ecuatorianos. Nos aguantamos sin agua hasta 8 días como en febrero del 2008, o 4 como el 16 de septiembre del 2015, no se toma en serio la renovación del acueducto, que lleva más de 60 años de servicio, se debe iniciar la construcción de uno nuevo con aguas del río San Francisco de La Victoria, 25 km. en línea recta, que abastecerá de agua a todas las poblaciones de la exprovincia de Obando; esto solo en la parte de infraestructura; sería bueno analizar los demás aspectos de la vida local.
Para la ex provincia de Obando, aprovechamiento de la fertilidad de sus tierras y sus hermosos paisajes de la “Suiza de América”, el exuberante altiplano nariñense y ecuatoriano. Comercializar e industrializar: la papa, la leche, las verduras, hortalizas, frutas, plantas aromáticas y medicinales; trigo, cebada, garbanzo, especies menores, uchuva, fertilizantes orgánicos; y explotar el turismo ecológico, las fincas campesinas, la gastronomía, que es la riqueza del futuro. Construcción de distritos de riego en Ipiales, Pupiales, Puerres, etc.; una central hidroeléctrica; explotación de los recursos mineros, forestales, hídricos de la región. Construcción de la vía interoceánica: Tumaco - Belén do Para, Brasil, que pase por Ipiales. Declarar reserva hídrica natural: el bosque de La Victoria, el páramo de Paja Blanca; preservar los humedales de Chiles, Cumbal, Mayasquer, Ipiales, Córdoba, Puerres, Potosí. Mejoramiento de vías inter veredales y de los corregimientos. Construcción del gran acueducto con aguas del río San Francisco, corregimiento de La Victoria, para abastecimiento de Ipiales, Pupiales, Gualmatán, Aldana, entre otras poblaciones. Organización de granjas integrales (de minifundios) con crédito, banca de maquinaria, exportación de productos; serán indudablemente tareas de líderes de la ciudad y región soñada para el futuro, así como la preservación y conservación de la biodiversidad, que es tarea de todos.
Este artículo fue publicado de manera original en la revista Observatorio Fronterizo, No. 23, Cámara de Comercio de Ipiales, diciembre de 2007; por ello algunas obras sugeridas ya se realizaron como: la Plaza de Mercado, la Galería Central, el Teleférico de las Lajas, el aeropuerto San Luis, entre otras, y sugeridas en el 2007. Actualizado a septiembre 19 de 2015.