10 septiembre 2015
“Los niños al colegio, los parados a la caza de un empleo digno, los currantes se lanzan a la guerra del minuto antes, conduciendo como locos zombis por las calles de una ciudad triste y agitada … las mamás a sus tertulias traicioneras del té o café, (posentrega de niño en el cole), los papás a comentar quien la tiene más gorda en el café de la mañana con el grupo de la empresa y los abuelos a sus andares y a sus misas. Cada uno con lo suyo.
Todo vuelve a su lugar cuando nadie quiere que sea así o eso queremos creer. Volver a la rutina nos hace peores, indignos, aburridos y hasta disidentes de una vida que en pocos años nos la han pintado de color triste, connivente y sin final, ni próximo, ni feliz. La Sociedad se aburre … la Sociedad ha perdido ilusión por nada de lo que hace y lo que es peor, no hay horizonte … ha desaparecido“.
Mientras soltaba ese terrible discurso en mis cafés de madrugada, alguien que yo fingía no conocer, se ha levantado como un actor en la plaza de los tormentos y mirando a todos, ha dicho:
“Oiga, pero que dice usted, la vida es el don más preciado al que un ser humano puede aspirar … no es cierto que sea aburrida, es sufrida, sí, pero es divertida y hasta feliz si se sabe mantener el culo en la silla, los pies en el surco o los codos en la mesa, con ilusión. Cada cual debe buscar sus incentivos y vosotros los tenéis todos a vuestro alcance …“
Y ese brillante y veterano orador, ha estado hablando y hablando durante casi veinte minutos largos … todos hemos estado escuchándole con atención y cuando más metido estaba yo en su discurso, la Loli se me acerca y al oído me dice … “Lo hemos montado de maravilla, Enrique, te dije que saldría bien, están todos como en el primer día de clase. Y es que si ellos no van a escuchar sus sermones … este párroco es genial, te lo dije … quizás debamos hacer las misas aquí” … Sí y servir carajillos y cubatas, Loli … ¡Qué atrevida eres! Y con una sonrisa maliciosa ella, la barista más genialmente vulgar de todas las tabernas atenienses del mundo, se va a seguir escuchando el sermón del día, con atención, complicidad y éxito, claro … El Ateneo estaba a tope.
Mi Madre me lo decía siempre: Si quieres que la gente aprecie y hable bien de lo que tiene, dile que lo que tiene no vale nada. Así somos, podemos hablar mal de lo nuestro o de los nuestros, pero que nadie se atreva a hacerlo delante nuestro. La apuesta era atrevida pero funcionó … gracias Loli, lo hemos pasado bien, maliciosamente bien.
Fuente: etarrago.wordpress.com