Es contradictorio el constatar que la mayoría de los pro aborto son de izquierda (no digo todos, eso sería deshonesto, ya tenemos a Gustavo Bueno o Tabaré Vazquez, Pier Paolo Pasolini o al partido SAIn de España, todos provida, por citar a algunos), y que su bandera argumentativa es de corte individualista y liberal. Es chocante escuchar a un izquierdista hablar de derecho al propio cuerpo, a decidir, del derecho de propiedad de la mujer sobre el no nacido, es decir todo en virtud del derecho individual, propiedad, egoísmo, cuando son los propios partidos y simpatizantes quienes promueven principios contrarios a éstos y se hacen llamar, por lo mismo, “progresistas”.
Sin embargo, la razón es más simple de lo que parece. La idea progresista tiende subordinar los principios a los fines y es ahí donde convenientemente harán suyas las consignas liberales
Resulta evidente que toda realidad estatista predicará en favor de los derechos positivos, y en contra de los negativos. En cuanto al derecho a la vida, como negativo, éste dice relación con la no interferencia de terceros respecto del derecho a ella y que, por tanto, la libertad del individuo no puede ser vulnerada
En sentido opuesto, la positividad estatista establece como su obligación otorgar educación gratuita, salud pública, derecho a huelga garantizada, a subvención, renta mínima, etc. El problema es que el Estado posee recursos limitados y por tanto la distribución de la riqueza es acotada, quedando con ello en la posición de intermediario entre los que se benefician y los que no. Su base es la servidumbre. Para ellos no basta con el derecho a la vida, sino que hablan del “derecho a la vida digna”. De ser así resulta contradictorio que los estatistas obliguen a la ciudadanía a proporcionar servicios al obrero, pero frente a un no nacido, vulnerable y dependiente no se exija asistencia y más aún, permita el aborto del modo más aberrante como instrumento criminal. Es decir, para efectos de conveniencia, la libertad individual, la autonomía personal, se erige como el mayor de los derechos de la mujer, cuando en los paradigmas izquierdistas se exige prácticamente la supresión de estos derechos
Sin embargo, bajo la óptica de la izquierda, es toda la sociedad quien está obligada a cuidar a los no nacidos y a sus progenitores. Por tanto, todos los pro choice estatistas que aceptan que la persona comienza con el cigoto unicelular deberían ser los primeros defensores de la vida humana, conforme a sus "principios". No olvidemos que los socialistas eran la voz del proletariado, término que viene de "prole". ( Hijos o descendencia)
Andrea Balbontín Nesvara
Activista provida
Twitter: @andrea_provida
Fuente: andreabalbontin.es.tl