La sensación de que el suelo se sigue moviendo o la angustia persistente horas después de un temblor es más común de lo que parece. Si no ha podido dormir, siente que cualquier ruido lo asusta o pasa pegado al celular esperando noticias de una réplica, su cuerpo le está jugando una pasada normal.
El fenómeno tiene una explicación médica. Según Liliana Riveros, directora docente del Programa de Psicología virtual de la Fundación Universitaria del Área Andina, el cerebro entra en una etapa de hipervigilancia tras una emergencia.
"Estas reacciones pueden entenderse como respuestas normales y adaptativas frente a una experiencia de estas características. Después de un desastre, el cerebro puede desarrollar un sesgo atencional hacia las señales de amenaza, es decir, permanecer pendiente de cualquier estímulo que pueda anunciar un nuevo peligro", explicó la experta.
Por eso, sentir pánico o una fuerte preocupación no significa que la persona esté débil o desarrollando un trastorno.
¿Qué hacer para quitarse la sensación de miedo?
Para recuperar la calma de forma progresiva y romper el estado de alerta del cerebro, los especialistas sugieren seguir estos pasos sencillos:
▪️Desconéctese de las redes: Reduzca la exposición a videos o noticias trágicas en redes sociales. Infórmese solo en fuentes oficiales.
▪️Retome las rutinas: Procure comer a sus horas, hidratarse bien y descansar lo mejor posible.
▪️Respire y acompáñese: Realice respiraciones lentas y procure no quedarse solo durante las horas posteriores al evento.
El error común con los niños tras un temblor
En los hogares con niños, la recomendación de los psicólogos es contundente: no les diga "no tenga miedo" o "aquí no pasó nada". Decir eso invalida lo que el menor sintió y le genera más confusión.
Es preferible preguntarles qué sintieron, escuchar sus miedos y explicarles lo ocurrido con un lenguaje sencillo. Los adultos deben servir de modelo: si ven a un padre seguir los protocolos y mantener la calma, los niños entienden que se puede sentir miedo y aun así actuar con seguridad."
¿Cómo ayudar a alguien en crisis?
Si un familiar, vecino o compañero sufre un ataque de pánico, llanto o parálisis, lo ideal es aplicar primeros auxilios psicológicos. Esto no busca hacer terapia ni obligar a la persona a calmarse de un momento a otro, sino acompañar, reducir el estrés y hacerla sentir segura.
Recuerde que procesar una emergencia toma tiempo y cada persona reacciona de manera diferente, por lo que juzgar las propias emociones o las de los demás es lo primero que se debe evitar.