Masacre real y crueldad mental

 
Related

Anorexia emocional y obesidad mental

Barcaglioni
1176 points

Cómo motivar a un hijo adolescente

Barcaglioni
882 points



Most recent

Tendencias de bienestar laboral en Rosario: Como las empresas cuidan a sus empleados

Hablemos de eso
10 points

FRANCIA EN PIE: EL GRITO DE UNA GENERACIÓN DESENCANTADA

Enrique TF
14 points

El Futuro del Liderazgo Empresarial y la Responsabilidad Social

Hablemos de eso
12 points

La resiliencia comunitaria como motor de transformación social en Córdoba, Argentina

Familia sana
16 points

Con ventas de $300.000 millones, sector inmobiliario revela qué busca hoy el comprador de vivienda

Prensa
14 points

Combinar la formación universitaria con el impacto social

Hablemos de eso
16 points

Sesenta años después

Enrique TF
10 points

REINO UNIDO EMPIEZA A MIRAR DE NUEVO A EUROPA

Enrique TF
8 points

El papel de las actividades extracurriculares en la creación de relaciones sólidas entre colegas

Hablemos de eso
14 points

Cuando el humo deja de mandar

Enrique TF
8 points
SHARE
TWEET
Entre la fantasía y la ejecución

Momentos antes de que ocurra una masacre, como la que tuvo lugar en la fecha, el consumo virtual de la violencia se encuentra en su apogeo en las mentes de quienes ofertan y adquieren productos de múltiples, sofisticadas y artísticas formas. Hasta que alguien decide y decreta en su mente que va a pasar de la fantasía a la ejecución de la violencia. Y lo hace con la precisión del formato virtual original. En sentido estricto, la presentación virtual de la película que orientó la masacre de referencia, como en otros casos la existencia de videos y novelas, se comportan como verdaderos mapas que han de guiar en algún sujeto el acierto de la ejecución.
Hasta ese momento todos descubren, ante episodios de estupor y confusión colectiva, que alguien hizo realidad lo que sólo existía en la fantasía. Se trató de alguien que tuvo la ocurrencia siniestra, sea con uso de la razón o sin ella, de traspasar la línea fronteriza que hasta ese momento a nadie se le había ocurrido intentar. Esto nos lleva a una reflexión que plantearemos como una hipótesis en cierto modo alocada, a fin de no desentonar con la locura del protagonista de la fecha.
En primer lugar, antes de la ejecución, o quizás muchísimo antes de la misma, la mente del protagonista construía, albergaba o consumía imágenes mentales que, si bien no relacionadas directamente con la intención posterior de ejecutar una masacre, al menos aparecían como contenidos atractivos y de deleite y/o diversión o pasatiempo. Y en tal sentido, si bien quedó en soledad al transformarse en ejecutor de aquella fantasía, no lo estuvo con quienes antes de la tragedia degustaban y acariciaban con placer morboso la violencia ofrecida en el mundo virtual. Así, este transgresor estuvo asociado, también virtualmente, con muchos espectadores en el disfrute de las múltiples y variadas violencias virtuales. Y se sintió muy acompañado, salvando, por supuesto, las condiciones, los gustos individuales y la idiosincrasia de cada uno.
Esta etapa previa, en la que nuestro protagonista del hecho real no está solo, es una etapa que le compete estricta y rigurosamente a la educación en sus variadas modalidades, sin excluir a la familia y escuela. La etapa de ejecución, en cambio, es una etapa policial. En ambas etapas se utilizan armas muy potentes. En la primera, la inteligencia y el conocimiento; en la segunda, la dureza del metal. Por eso, aquélla es preventiva y ésta coercitiva. De allí que las sociedades que en el futuro puedan ver en la educación el instrumento de su desarrollo y evolución, estarán eliminando, o retrasando al menos, los emergentes relacionados con hechos policiales.
Una sociedad que pueda colocar la formación y el desarrollo humano en el centro de su dinámica cultural, debe cuidar la mente de sus ciudadanos y prever la salud psíquica y emocional de sus jóvenes. Con ello evitará que los individuos se conviertan en fieles seguidores y en consumidores pasivos y acríticos de las imágenes de violencia de ese mundo virtual. El sujeto, debilitado por una inercia que le impide pensar y reflexionar, no advierte que la confusión entre la fantasía y la realidad, además del vacío, la soledad y la ignorancia de sí mismo, lo pueden conducir a las formas lamentables y siniestras de la crueldad y alevosía.
Aprender a dominar y manejar las imágenes mentales, tanto propias como las inducidas por la industria del entretenimiento, y adquirir la capacidad para pensar y reflexionar sobre el contenido de las mismas, constituyen recursos sólidos para que las expresiones instintivas del ser humano sean modeladas en la virtud y en los valores, como condición para ser asumidas como instrumentos genuinos de elevación y superación personal y de convivencia social.


http://barcaglioni.blogspot.com.ar/
SHARE
TWEET
To comment you must log in with your account or sign up!
Featured content