NOTA: INFOBAE
Pese a los reiterados pedidos, no se guardará un minuto de silencio en memoria de los atletas israelíes asesinados por terroristas durante los Juegos Olímpicos de 1972.
El Comité Olímpico Internacional volvió a mostrarse inflexible con respecto al pedido de guardar un minuto de silencio a 40 años de la masacre de Munich, cuando un grupo de terroristas palestinos tomó de rehenes y asesinó a 11 miembros de la delegación israelí en los JJOO.
El rechazo se da en un contexto de preocupación de las autoridades de Israel por la seguridad de sus deportistas, dado que se teme un ataque iraní, tras el atentado perpetrado la semana pasada en Bulgaria contra un bus lleno de turistas de israelitas.
El presidente del COI, Jacques Rogge, afirmó que no es "oportuno" recordar la tragedia durante la inauguración de los Juegos de Londres, este viernes 27 de julio. "Creemos que la ceremonia de apertura es una atmósfera que no es adecuada para recordar un incidente trágico como ese", justificó.
"Se rendirá tributo a los atletas como siempre lo hemos hecho y lo haremos en el futuro. También vamos a estar presentes el mismo día de las muertes, el 5 de septiembre, en el aeropuerto militar de Furstenfeldruck, donde ocurrió", añadió.
Londres dispondrá de un fuerte dispositivo de seguridad, con un despliegue de 17.000 soldados y 7.000 guardias privados para proteger la Villa Olímpica y otras 26 instalaciones, en tanto que habrá 12.500 policías en las calles. En pocas semanas, las fuerzas de seguridad ya han detenido a distintas personas sospechadas de ser terroristas.
La masacre de Munich ocurrió el 5 de septiembre de 1972, cuando un grupo de terroristas disfrazados ingresaron al lugar donde estaba hospedada la delegación olímpica de Israel. Uno de los luchadores intentó impedir que pasaran, lo que permitió que una decena de deportistas pudieran escapar.
Pero tanto esta persona, el entrenador Moshé Weinberg, como el luchador Joseph Romano fueron asesinados en el acto por haberse enfrentado a los terroristas. Otros nueve atletas fueron tomados como rehenes. Todos ellos murieron cuando fueron transportados en helicópteros a un aeropuerto desde el que los miembros de la célula Septiembre Negro planeaban escapar. Como su plan se vio frustrado, hicieron explotar uno de los aviones, mientras que se mataron a quemarropa a los tripulantes de la otra nave.