11 abril 2023
- Empecé el día con un mal diagnóstico, lo continué con un inesperado tropiezo en esa baldosa asesina que sobresale del piso frente a la farmacia, con el consiguiente aterrizaje forzoso contra la puerta de la entrada (afortunadamente no la rompí), mientras no sé quién me llamó al teléfono móvil sin que yo pudiera contestarle a tiempo. Luego resultó ser el mensajero de SEUR que por fin nos traían ese pulsioxímetro que pedía hace dos meses y que nunca vienen cuando estoy en casa.
- Pensaba, ya, que nada me saldría bien hoy, entonces una bella voz me hablaba (susurraba), en el oído bueno ... "Enrique, despierta cariño, que ya han llegado los medicamentos y ya los tengo ¿nos vamos?"
- Me toqué la cara, me vi sentado en esa silla que en la farmacia reservan a los hipertensos, me miré en la pantalla del teléfono y no tenía golpe alguno visible en la cara, ni nada me dolía... había un mensaje: "Papá, hoy es el Bando de la Huerta en Mucia, veniros".
- De vuelta le pregunto a mi ángel de la guarda: ¿Te han dicho algo sobre si he dañado la puerta al caerme?
- ¿Qué puerta?
- ¿Entonces lo del colon no ha existido, tampoco?
- Claro, entonces tampoco habrá llegado el pulsioxímetro.
- Mi ángel sonríe y mueve la cabeza graciosamente de un lado al otro mirándome con ojos de quererme comer como merezco por loco y por muy provecto.
- Por muy poco divertida que parezca la realidad (a veces), parece imprudente que destines el logro de tus mejores deseos a los momentos de ensueño. Hay días en que todo es al revés y confundes la realidad con lo imaginado, y es justo entonces cuando pareces vivir en otra vida.
- Concluiré contando que, una vez más, tengo que descubrir (recordando a Shakespeare), que el amor es una nube que flota sostenida por un suspiro y ese suspiro vive ahí, casi siempre, al otro lado de la cama.
Fuente: etfreixes.blogspot.com