alabras obscenas cuales saetas salen raudas desde unas bocas sucias que aparentan tras sus groserías querer cerrar las brechas existentes entre quienes exigen diciendo lo que piensan, pero sin ejecutar las acciones y obras que manifiesten voluntades sinceras para cambiar de hecho las tendencias que tienen colapsadas a las sociedades que conviven untadas por un excremento existencial esparcido entre las sombras y los silencios de parte de los interesados en callar a todo aquel que pretenda exigir los cambios estructurales y de actitudes para facilitar un escenario distinto sin tanto estiércol moral por doquier.