27 octubre 2022
– Ella educaba a sus hijos en la más pura esencia del amor recibido desde la cuna, en la única forma que la vida le enseñó a hacerlo.
– Él la adoraba, se dejaba llevar por Ella en la educación de sus hijos y en tantas y tantas cosas que Él admiraba de Ella y de su forma de hacer.
– Un día de un mes de octubre de hace ya más de cincuenta años, hicieron algo que hoy, sentados frente al mar en uno de esos muchos lugares que ambos habían construido como espacios de homenaje a su amor eterno, recordaban ese ayer mientras esbozaban una sencilla y bella muesca facial de felicidad, ante tantas y tantas cosas felizmente vividas.
– Él le preguntó: Niña, te acuerdas cuando el dichoso profesor de ética del colegio y tutor de nuestro primer niño nos preguntó … "¿Y ustedes como han conseguido que su hijo sea así, tan cabal, tan formal, tan aplicado, tan interesado por todo?"
– Ella, sintiéndose agasajada y con aspecto de pavo real en demostración de poderío, con todas sus bellas alas extendidas, le dijo: Claro, cariño … ¿Cómo no? ¿Y tú?
– Él sonrió y con cara de perrito de adorno de los coches de los 70, empezó a asentir y con cara de niño atrevido que intenta ligar con la bella niña de su clase, le contestó como a Ella le gustaba escucharlo: Sí, claro que me acuerdo, le dijiste con cierta y hasta soberbia satisfacción de madre reconocida en su función más natural … "Mire, nosotros sólo nos hemos esforzado en hacerle conocer y educar sobre dos imprescindibles conceptos educativos antes de llegar a un tercero que debe ser el objetivo final de cualquier modelo educativo … la responsabilidad, el esfuerzo … y la libertad … y aún más importante, por ese orden".
– Y Él, hoy, como un amante en plena acción de sus más vitales funciones, ante la inmensa cara de satisfacción de su bella y vieja amada, apoyo su cabeza en su pecho, como niño buscando corazón amado … y así estuvieron en su banco, frente al mar, absortos en su felicidad, en el recuerdo de su feliz vida vivida juntos … en paz, en silencio, oyendo el batir de las olas sobre la arena mediterránea … en un bello lugar, para un bello y viejo escenario de un amor que gusta de llamarse eterno.
– Historias que me gusta contarlas por así sentirlas, vivirlas … y amarlas.
Fuente: etarragof.blogspot.com