21 octubre 2022
Estaban ahí, sí, pero no las sentía, las podía tocar, pero no las movía, me pellizcaba y nada, ningún dolor, desesperado, no sabía que hacer, pensé que había llegado el momento anunciado, ¿Pero así, de golpe?, no, no me lo esperaba así, pero cuando más angustiado, asustado y resignado estaba, oí la voz liberadora: “Enrique, despierta que vas a llegar tarde, son más de las seis”, y toqué mis piernas y las sentía, se movían, que suerte, sí que suerte tengo, eso creo.
Fuente: etarrago.tumblr.com