17 agosto 2021
Ella estaba sola, no lloraba, solo estaba aturdida, tremendamente decepcionada. Se pasó su tiempo útil en visitar a todos sus amigos desde que su marido la dejó por una vida “para realizarse”. Sintió las apreturas de la soledad pero ella sobrevivió al desespero que ello produce estudiando su propia alma y las que, entre sus amigos, más la necesitaban. Ahora está triste, muy triste, se da cuenta que desde que no puede visitar a ninguno de sus amigos y amigas, ya nadie le visita, nadie se acuerda de ella … se ha vuelto trasparente y hasta un estorbo. Solo el cura, mi amigo de siempre, se atreve a decirle … “Marga, hace tiempo que no te vemos por la Iglesia” …
... "malditos amigos, malditos curas … maldita indiferencia, maldito egoísmo" …
“Marga ¿Otro café?” …
... y ella me miró, me sonrió de un modo muy triste y me dijo:
… “Usted si que sabe, Enrique”.
Fuente: etarragof.blogspot.com