Las autoridades de salud brasileñas han tomado el liderazgo en la lucha contra la fiebre de dengue, no con vacunas sino con mosquitos. A principios de este mes abrieron una granja de mosquitos en Bahía, un estado del noreste.
Estos son un ejército de mosquitos macho modificados genéticamente, utilizados para combatir la enfermedad en lugar de propagarla. En el laboratorio, los mosquitos macho son modificados genéticamente para transportar un gen letal contra el virus del dengue. Posteriormente son liberados a la selva para aparearse con mosquitos hembra (que en realidad son las que muerden a los humanos, debido a que necesitan la sangre para sus huevos) y una vez que el gen letal es transmitido a la descendencia, mueren en la etapa de larvas y nunca llegan a la etapa adulta.
El objetivo es acabar con la fiebre de dengue, para la cual actualmente no hay vacuna y la prevención ha fallado en gran medida.
Aunque el gobierno de Brasil ha intentado muchas otras campañas contra los mosquitos, el ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, insiste en que este nuevo esfuerzo podría ser la respuesta para controlar la epidemia de dengue en el país.
La granja en Bahía es una asociación entre el gobierno brasileño y Moscamed, una agencia que se especializa en la producción de insectos transgénicos para el control biológico de plagas. Utiliza investigación y métodos desarrollados por varias universidades brasileñas, así como por la empresa británica Oxitec. Producirá, a su máxima capacidad, alrededor de cuatro millones semanales de mosquitos macho estériles de la especie que transmite el dengue, el aedes aegyptis.
La hoja de datos de Moscamed sobre el proyecto afirma que desde su comienzo en febrero de 2011 ha lanzado más de 10 millones de transgénicos macho. Este mes más del 95% de las larvas encontradas en los dos vecindarios que sirvieron como comunidades de prueba ya son transgénicas, o genéticamente modificadas para que no lleguen a la etapa adulta, afirma la agencia.
Aunque todo esto podría parecer una escena salida de una película de ciencia ficción, estos mosquitos modificados genéticamente ofrecen una esperanza para millones de personas. El ministro de Salud brasileño, Alexandre Padilha, dijo durante la inauguración de la nueva instalación que el gobierno brasileño mantendrá una estrecha vigilancia en este proyecto, así como la continuación de la investigación en otras vías, y podría ser utilizada como un arma más en la lucha contra la enfermedad.