Un fotógrafo la sorprendió " in fraganti" cuando en un discurso se arregló el cabello y sin querer dejó al descubierto un pequeñísimo adminículo en su oreja derecha, que utiliza en sus largos monólogos públicos para que un apuntador de turno le sople al oído el texto de lo que va a decir.
Para esto no hay más que observar la oreja, muñeca y dedo.
Lo que hace más desvergonzada la actitud de la presidenta es que
le dicten su discurso por blue tooth en la oreja.