Muchas son las veces que traigo aquí mis deseables y esperados mensajes de buenos días de mi amigo Campillo y hoy, como no, vuelvo a hacerlo:
“Tu pesado trabajo te entristece. A veces, no te indican ni camino ni parada. Lloras con intensidad o solamente una pequeña lagrima riega campos resecos. La mesura es un secreto desconocido para ti y debes aprenderlo porque, en muchas ocasiones, transformas paisajes, creas terror y haces desaparecer a seres inocentes. Vigila y reparte con prudencia y sabiduría, pequeña niña. “