La alineación del Colo-Colo de Ricardo Dabrowski en el Torneo de Clausura 2005, lucía algunos nombres no tan estelares (Germán Real, Juan Manuel Lucero y Jorge Serna), otros de gran trayectoria (Miguel Ramírez, Moisés Villarroel y Héctor Tapia) y otros de gran proyección: (Claudio Bravo, Jorge Valdivia y Matías Fernández).
A este último, lo vi ese año en cancha -ya había debutado en 2003- y en pocos minutos me pude dar cuenta de que estaba en presencia de una de las irrupciones futbolísticas criollas más interesantes del último tiempo. Y así lo confirmó el mediocampista, porque en el año siguiente se consagró como "El Mejor de América" en el equipo de Claudio Borghi que alcanzó el subcampeonato de la Copa Sudamericana. ¿Se acuerda de que los comentaristas argentinos estaban locos con sus regates y anotaciones de tiro libre?
Arribó como una estrella en el Villarreal de Manuel Pellegrini, pero la nostalgia lo consumió en Europa. Tuvo mayor regularidad en el Sporting de Lisboa y en la Fiorentina pero nunca fue lo mismo. Un paso fugaz por el Milán, un mejor rendimiento en el Necaxa de México y un discreto año en el Junior de Barranquilla completan una carrera de sube y baja.
Su idilio con la “Roja” comenzó cuando los entrenadores César Vaccia y José Sulantay lo convocaron a las selecciones menores Sub 17 y Sub 20. Participó en torneos sudamericanos y en el Mundial de Holanda 2005, donde también alinearon Gonzalo Jara y José Pedro Fuenzalida entre otros.
Marcelo Bielsa que es un viejo zorro del futbol, se dio cuenta de que el tímido muchacho necesitaba de un entorno que lo protegiera para alcanzar su máximo potencial. Por lo mismo, lo hizo uno de sus preferidos. A tal punto de celebrar con euforia su tanto ante Colombia en Santiago por las Clasificatorias a Sudáfrica 2010. Así también lo regañó en el confronte ante Bolivia en el Estadio Nacional: ¡Qué pasa ahora Matías!, ¡Siempre pasa algo!
El penal ante los argentinos en la final de la Copa América 2015, debe ser uno de los mejores ejecutados de la historia, pero cuesta encontrar el gran partido de Matías por la Selección Chilena, donde se haya echado el equipo al hombro, algo que continuamente le critican los argentinos a Lionel Messi. Jugar en el mediocampo supone un carácter fuerte y hay que imponerse para sobrevivir en ese importante sector de la cancha.
El ex seleccionador Claudio Borghi dijo en una entrevista (LUN 16/10/17) que hubo cambios en Matías Fernández, cuando ingresó a la religión y cuando se tomó la carrera desde otra perspectiva, quizás una menos competitiva: "Es obvio que en un momento como que Mati dijo 'hasta aquí nomás llego y no quiero escalar más'. No sé. Puede ser algo religioso. Desde que se convirtió (en evangélico) como que decidió quedarse en lo que había logrado nomás", sentenció el Bichi.
El 12 de octubre de 2018, Matías regresó a la Selección en la derrota ante Perú por 0 a 3, después de más de dos años de su última presencia. Pasó un largo tiempo para que volviera el hijo pródigo de la Roja, el cabro regalón y humilde que extrañaba por las noches a su mamá en una pensión de la comuna Macul. Un regreso que fue prácticamente para los aplausos.
En el Junior de Barranquilla de Colombia, las cosas no mejoraron para un “Mati” que todavía puede darle un último aire a su carrera en Colo-Colo. Sin embargo, el hincha siempre quedó con la sensación de que el calerano pudo haber hecho una mejor carrera en el exterior. ¿Qué le pasó a Matías?