19 noviembre 2018
Empezó, como todo lo que huele a chat internáutico, como una cosa no muy clara, crees que solo hay gente que se esconde tras una imagen virtual, ociosa y con muchas ganas de llenar espacios enormes de soledad aunque vivan en el centro del mundo, eso es lo que se espera, lo que se dice y lo que se teme uno cuando se mete en cualquier Red Social como el Facebook. Pero ya han pasado casi diez años y de eso nada de nada. Hemos tenido suerte, lo sé, y eso justifica que yo siga siendo igual de antitabaquero aunque escasa y selectivamente profeisbuquiano. Eso sí, tengo un grupo ideal, algunos son de fuera del entorno cercano, pero aunque todos tenemos muchos amigos en nuestra red, la verdad es que solo nos relacionamos a diario con diez o quince de ellos. me contaron anoche que nueve de ellos se juntaron y hasta se amaron nueva y celosamente hasta prolongar sus charlas virtuales delante de un mantel y unos manjares que alguien se encargó de que fueran los mejores de la historia de las relaciones humanas. Chicos, si no lo tenéis, poneros una docena de feisbuquianos en vuestra vida, escogerlos bien, hay de todo, el nuestro, nuestro grupo, es lo mejor de cada casa y, ah, el Facebook, no es necesariamente malo, ni da urticaria y, ni siquiera, te quedas ciego por mucho que lo uses, es como el sexo, cuanto mas lo usas, mas te gusta, solo se trata de hacerlo bien.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com