02 noviembre 2017
Me dio miedo, no sabía si podría hacerlo, salté, mi Madre gritó, choqué contra ese enorme plinto, mi pequeño cuerpo se fue por los aires y cayó al otro lado del dichoso aparato, sobre la lona … Lo había conseguido … Fue mi primer éxito.
Con los años supe que además de romperme un brazo en tan heroica gesta, el profesor de gimnasia que me examinaba le dijo a Ella: Lo aprobé por su voluntad, esfuerzo y espíritu de superación.
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Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com