15 agosto 2018/2017
– Ella fue a esa fiesta de los domingos por la tarde en casa del Micó, donde la paz la perturbaba la madre del chino ramblero para qye bajáramos la música.
– Él, mientras ponía los discos, la veía bailar con otros al ritmo del Twist de Richard Anthony y la sentía como una niña pija inalcanzable.
– Ella un buen y feliz domingo de octubre del feliz 66, en uno de esos Guateques inolvidables, le miró, le sonrió y con voz sensualmente maliciosa, le dijo si podía poner el “Perdóname” del DD.
– Él pinchó esa canción inolvidable y cuando se puso a sonar la música …
– Ella le dijo: ¿Sabrías bailar conmigo está canción?
– Él no dijo palabra alguna, la cogió de la mano y se fue a bailar con ella.
– Ellos tenían diecisiete … Seis años más tarde se casaron … hoy, más de cincuenta años después, siguen juntos, enamorados, con un montón de nietos y con un eterno futuro instalado en ese amor que nunca murió.
Solo son historias que, siendo ciertas o no, me gusta contar.
Fuente: enriquetarragofreixes.wordpress.com