Murcia querida
07 mayo 2018
“Andaba por las ascuas de la hoguera de mis recuerdos, buscaba algo que me hiciera entender que nunca quise hacerle daño a nadie, no podía mantener la heridas de mis remordimientos sin que sangraran lágrimas ácidas sobre las astutas y acusadoras sombras de las mas oscuras esquinas de mis sentimientos, nadie parecía oír mis lamentos, todo era torpeza tras su erguida mirada acusadora, ella pasaba por mi lado sin que yo la viera y nadie me lo advirtió, ella siguió apoderándose de mi hasta que hizo lo que nadie nunca pudo hacer. El amor sangra por las heridas de los sentimientos, si, pero ella no me mató, solo me poseyó y ahora vive conmigo y con mi desamor, ella es peor que el mismo satanás, nunca me abandonará, no me deja vivir, Enrique”.
- ¿Y como se llama esa rahez compañía, amigo mío?
– “Traición, Enrique, traición se llamaba y se llama, por ella dejé mi vida en otra parte y ahora no se vivir”
N: De mis recortes del L-III, en eterna construcción.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es