Es sabido que los toltecas adoraban una mayoría de dioses toltecas, tanto así que sus creencias llegaron al punto en que creían que sus adoraciones tenían la necesidad de sangre para poder efectuarse y que esta era la única forma para que se tuviera prosperidad.
La adoración de los toltecas era tan grande que hasta realizaban juego de pelota en donde aquellos que ganaban los ejecutaban para que sirvieran a sus dioses en la siguiente vida. Esto era considerado un enorme ya que sus deidades solo aceptaban a los ganadores, es decir, los mejores.
Uno de los dioses que forma parte del panteón de los toltecas, en un pueblo donde las personas vivían prácticamente por hacerle honor a sus divinidades hasta con sangre propia, está Xipe Tótec, conocido como el dios desollado.
El dios tolteca Xipe Tótec, era aquél relacionado con todas aquellas ceremonias y ritos que requerían algo de crueldad implícita para hacerle honor. Pese a que es una deidad que simboliza a los trabajadores, lleva consigo muchas más cosas que hacen que se vea como un ser prácticamente atroz.
Entre los tantos mitos toltecas, está el que hace referencia a este dios. Cuenta que cuando estaba vivo, se sacrificó a sí mismo arrancándose los ojos y desollándose para que el maíz lograse germinar y que haciendo así que los humanos tuviesen un buen sustento en la vida. Por otra parte, esta deidad hace referencia a la libertad del espíritu y desprenderse de lo material. A pesar del drama de por medio, transmite la dualidad eterna entre “crear y destruir”.
Fuente: www.cultura10.org