.............................................................. Pawel Kuczynski
24 marzo 2018
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Intentaban echarle una mano a un amigo del que se sabe que su hijo le pega a todo lo que le altera el seso, coca, sintéticas, porro, gin, y una mala vida desde hace ya demasiados años. El problema lo generó, según el amigo, una malentendida superprotección que deslizó su mujer, la madre del niño, (el cual ahora ya tiene 29), con excesivo celo durante sus años de inicio al mal, los del niño, al mundo de la noche, botellón, discovegabaja y marcha descontrolada de jueves noche a domingo mediodía sin que nadie le orientara o le pusiera freno alguno a sus actos.
La charla iba bien, hasta que le tocas el tema, al amigo, de como se ha llegado hasta aquí y qué cosas se pueden hacer, aún, para corregir el asunto. El padre, al parecer eso le pasa a cualquier padre, no es/son capaz/ces de asumir que el niño es ya un malbicho y que no valen soluciones de paños calientes y promesas de ser bueno que nunca se cumplen. Siguen dándole dinero y techo, el niño maltrata a su madre y hasta insulta y empuja a la chica de la limpieza por tocarle sus cosas y eso lo sabemos porque nos lo cuenta él mismo, pero cuando dices que esa situación es insostenible y que debería él cambiar de actitud ante el niño, lo mas sorprendente es que dice no saber que hacer pues el chico, en el fondo, es un trozo de pan.
Lo peor ha sido cuando alguien le ha dicho que con una bestia así en casa, a él no le duraba ni un minuto y que lo echaba a la pura calle en dos minutos y que eso les pasa por haber sido blandos con él, con el niño, desde el primer problema que les planteó. La reacción ni la cuento, pero al final, el amigo, nos ha mandado a tpc a todos, (sic), y se ha ido.
La cuestión, finalmente, será entender de quien es la culpa de como es el niño ahora y por qué no somos capaces de resolverlo cuando toca. Me acuerdo de una frase que nos regaló un gran profesor de psicopedagogía, en un curso sobre liderazgo, en la que nos insistía, con saña, en que lo mas importante del educador es enseñar a enseñar al que tiene que educar y eso, seguramente, es algo que es el principio del mal, de nuestro mal, del que quizás tengamos que saber ahora, para que no se repita, que no nos enseñaron a enseñar, pero que aún estamos a tiempo de hacerlo y cuanto antes. Perderemos a alguna generación con ello, pero no a todas ni a todos..
Fuente: etf1949.wordpress.com