En los diseños de las viviendas la distribución y/o divisionamiento/compartimentación del área general en sus áreas hoy día, tiene como objeto nada más que el "¡Tener al menos un lugar donde meter/guarecer la porra!". Es decir: que cumpla no tan solo con lo básico. Un lugar donde comer dormir y asearse, y que permita compartir algo de las cuitas y cotidianas vivencias de sus moradores.
Más la vida es ciertamente más que eso, y en ella la privacidad y el derecho a preservarla en sus momentos cruciales cumple un momento altamente vital.
Con el título y lo que abrimos esto hemos querido exponer nuestro malestar con la grosera invasión que el mundo actual, empujado con más descaro por el maldito miserable perro ese que tienen metido en el Vaticano hoy día, eso se ha vuelto una joya-momento cada vez más escaso y, por ello, precioso. Inapreciable. Eso de arriba es el choque entre lo lógico y lo insensato.