03 febrero 2018
"Lo voy a repetir porque parece que algunos de mis amigos en la era postactiva aún no se han enterado: Si te preguntan si tienes depresión o algo así, o que si te duele algo o si piensas morirte en breve, ya sabéis, nada de nada, ni palabra, la verdad no se cuenta nunca a nadie, si lo haces es peor. Puede pasar que te compadezcan o que te administren tus gestos de futuro inmediato. Te prohibirán comer, beber, pasear, andar, irte a Mediamarkt, mojar pan, etc., etc., etc. Hacedme caso, ni mú a nadie, diles que estás mejor que nunca y a si te dejarán tranquilo y lo harán, fundamentalmente, porque así no molestas. Ese es el lema, si, “No des problemas y así no te conviertes en un estrobo” – Parece cruel, es cierto, pero no lo parece, lo es."
En clave de exageración o, simplemente, a modo de caricaturizar esos tristes momentos en que a cualquier edad se te viene el mundo de la incapacidad de golpe encima, como un tsunami y sin avisar, esa sería una versión, siempre jocosa o sarcástica, de la situación que vive el que la sufre en carne como así ha sido, la del que ha escrito esta proclama festiva de ahí arriba y siempre pensando que, quizás, la puerta de la habitación estaba cerrada, pero ya sabéis, a cierta edad, el personal se vuelve muy descuidado, como los niños o hasta como los borrachos que suelen decir las cosas como uno no quisiera nunca saber, ni querer contar ... o decir.
Bueno, bromas y moralejas de mesa de café aparte, me voy a Misa que ya me están esperando las pastas de te y el café de puchero de la Vicisitudes, pero antes me confesaré, anoche cometí muchos pecados y lo peor es que me gustó, sí, me gustó pecar, pero es lo bueno que tenemos los católicos, te confiesas, haces tu penitencia y todo arreglado.
Fuente: etfreixes.blogspot.com.es